Argentina ocupa el séptimo lugar en la región en incidencia de enfermedades oncológicas, pero el tercero en mortalidad.

El diagnóstico de cáncer tiene aún una carga negativa para las personas. Se lo percibe como un momento de no retorno y sin posibilidad de sobrevida, pero se trata de una falsa idea que lleva al aislamiento y a estigmatizar a las personas.

Cuando aparece, el cáncer atraviesa todas las esferas de la vida de una persona, la más íntima y personal, la familiar, la social, la laboral y la ciudadana. Este grupo de enfermedades impacta además en la economía y en el desarrollo de una nación, por eso se vuelve indispensable abordarlo en forma transversal y multidisciplinaria. En nuestro país, aún existe demasiada variabilidad en los tiempos de acceso al diagnóstico, al tratamiento y en la sobrevida.

De las tasas de incidencia de cáncer reportadas por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés) se desprende que en Argentina hay aproximadamente 115 mil nuevos casos de cáncer al año. Los tumores de mama, próstata, colon y recto, pulmón y cuello uterino son los 5 tipos más frecuentes, tanto en incidencia como en mortalidad, y juntos dan cuenta del 52% de los tumores del país. La ciencia avanzó y mejoró la sobrevida de los pacientes: hoy, más de la mitad vive a 5 años del diagnóstico.

De todos modos, en nuestro país persisten inequidades. “Lamentablemente, las muertes tempranas debidas al compromiso de la enfermedad o a su estadio avanzado a veces obedecen a complicaciones relacionadas con la demora en el diagnóstico. En otros casos, el problema radica en que los centros no pueden manejar estas complicaciones en tiempo y forma, tanto por falta de recursos estructurales como de personal”, puntualizó el Dr. Ricardo Mastai, Director Médico de PAMI, institución con 5 millones de beneficiarios, adonde cada día se diagnostican 60 nuevos casos de cáncer y que en la actualidad brinda en forma totalmente gratuita la medicación oncológica a más de 79 mil pacientes.

Tal como refirió el Dr. Daniel Alonso, Director Científico del Laboratorio de Oncología Molecular de la Universidad Nacional de Quilmes, el cáncer es un grupo de enfermedades relacionadas, pero que difieren mucho: “eso ocasiona que la forma de prevenir, diagnosticar y tratar cada cáncer sea diferente. Más del 80% de los casos estudiados de cáncer se vinculan con hábitos de vida y factores que tienen que ver con el ambiente. Por lo tanto, podría decirse que 8 de cada 10 casos serían potencialmente prevenibles, o detectables en etapas tempranas de la enfermedad, si se tomaran las medidas adecuadas. Hay un gran trabajo por delante en esta línea”.

Sin dudas, la problemática del cáncer debería ser tomada como política de Estado. Se ven esfuerzos contundentes, como fue la creación del Instituto Nacional del Cáncer en 2009, pero todavía queda mucho por hacer. Desde la Academia Nacional de Medicina insistieron en que solamente pueden conseguirse resultados óptimos si se alinean las acciones de todos los actores involucrados en su abordaje. Trabajando en conjunto, se puede:

  1. Identificar los derechos vulnerados.
  2. Implementar campañas de concientización efectivas.
  3. Mejorar los tiempos de diagnóstico.
  4. Favorecer el acceso al mejor tratamiento disponible.
  5. Fijar y monitorear estándares de calidad para la atención de pacientes.
  6. Establecer plataformas para asesorar y dar sostén emocional a pacientes y familiares.

Con el compromiso de los ciudadanos y una sociedad informada acerca de la salud y de cuáles deben ser las prioridades, es más factible que se resuelvan los problemas. Tanto el gobierno, con sus tres poderes, como otros actores, tienen la oportunidad de garantizar derechos y evitar las barreras que hoy impiden a muchos pacientes acceder a los cuidados que necesitan.

“El acceso al tratamiento oportuno transforma en curable a la mitad de los casos de cáncer. Además, un 20 por ciento -aunque incurable- puede ser cronificado. Ante este panorama, lograr que todos accedamos a un diagnóstico a tiempo y al tratamiento apropiado es todavía una cuenta pendiente”, agregó el Dr. Alonso, quien también es investigador del CONICET.

Determinadas características inherentes a nuestro Sistema de Salud, como la federalización, fragmentación, segmentación y el uso -en ocasiones ineficiente- de recursos económicos, determinan una falta de acceso al mejor tratamiento posible, en especial fuera de los grandes centros urbanos. Se necesita saber cuánto dinero se invierte en prevención y control del cáncer para elaborar mejores políticas públicas y reducir la mortalidad.

Respecto de la formación de especialistas, el Dr. Matías Chacón, médico oncólogo y presidente de la Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC), reconoció que aunque contamos con posgrados y la certificación de los profesionales, todavía no hay una regulación específica acerca de la especialización. Además, describió que en las carreras de pregrado en la facultades de medicina no existe aún una materia individual que se llame ‘Oncología’, sino que el tema cáncer sigue estando inserto dentro de las demás especialidades.

“Lo que se ha hecho hasta ahora, en términos de leyes y a través de la creación del Instituto Nacional del Cáncer es muy relevante, pero no alcanza, teniendo en cuenta el crecimiento en número de las enfermedades crónicas no transmisibles y la expectativa de vida, factores que aumentan el riesgo de cáncer. Por eso, hasta ahora veníamos siempre corriendo por detrás y tenemos por delante desafíos importantes”, sostuvo la Dra. Alejandra Lorden, diputada de la provincia de Buenos Aires, quien preside la Comisión de Salud Pública.

Nunca se debe perder de vista, al abordar todos estos temas, la perspectiva de los pacientes, que reciben el diagnóstico y, en alguna medida, su vida cambia para siempre. Julia Richards tiene 39 años, es madre de 3 hijos y le diagnosticaron cáncer de mama durante su tercer embarazo. Para ella “el cáncer es una palabra enorme, pero que es importante que se sepa que no todo es tan fatal, gracias a que la ciencia ha avanzado muchísimo”.

Acerca de cómo impactó en su vida, reconoció que no le gusta el cáncer, pero sí todo lo que le generó a su alrededor respecto de su conexión con todo lo lindo que tenía la vida: “si algo bueno tuvo esto, y que me hizo agradecer, fue la posibilidad de darme cuenta que todo lo que vale la pena no estaba en el viaje que estaba planeando, ni en la casa que quería tener, sino en todo lo que ya tenía a mi alrededor”, subrayó.

El Dr. Matías Chacón mencionó que hay una cultura de aprendizaje en la comunidad de pacientes y en la sociedad en su conjunto acerca de todo lo que hay alrededor de la palabra cáncer: “Se percibe una madurez social que probablemente nos lleve a afrontar esta enfermedad como hacemos con otras enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión arterial o la insuficiencia cardíaca”.

IARC. Cancer Fact Sheets: All Cancers Excluding Non-melanoma Skin Cancer. 2012. http://gco.iarc.fr/today/fact-sheets-cancers?cancer=29&type=0&sex=0. Consultado Nov 20 2017.

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