Del 16 al 22 de mayo se celebró la semana mundial del parto respetado, momento ideal para reflexionar sobre esa experiencia transformadora en la vida de una familia, sobre todo en el de la mujer y el niño que está por nacer.

El parto respetado refiere a una modalidad de atención que contempla el respeto a los derechos de los padres e hijos por nacer. Pero ¿qué sucede cuando la pareja ha decidido tener un bebé a través de un vientre subrogado? ¿Cómo se desarrolla la relación médica, gestante, y papás?

¿Cómo participan de la llegada de su bebé?

“En primer lugar, vale la pena profundizar sobre qué es para nosotros el parto respetado”, comienza el Dr. Ignacio Perez Tomasone, coordinador de obstetricia de Halitus Instituto Médico. “Es aquel donde los padres y el equipo médico establecen una comunicación afectuosa y sabia al momento de hablar. Un vínculo atravesado por la capacidad de escucha, el intercambio de información, el diálogo y el afecto. Hay que pensar en los derechos de la mamá de tener un parto con valores, una explicación justa ante una indicación determinada – como puede ser una cesárea. Pero sin perder de vista el derecho del bebé de ser cuidado y asistido”.

En el caso de subrogación uterina, las cosas se modifican porque entra en juego otra variable, que es la mujer que lleva adelante el embarazo.

En ese contexto, ¿cómo se elige el tipo de parto?

“La mujer gestante ya tuvo hijos, es decir, ya pasó por la situación de parto o de cesárea. Por lo que, si no existe una indicación médica previa, la paciente puede elegir” cuenta la Dra. Florencia Inciarte, coordinadora del departamento de subrogación uterina de Halitus Instituto Médico. “Lo que suele ocurrir es que muchas veces las mismas embarazadas piden cesárea, si tuvieron parto vaginal, para no transitar la misma experiencia que vivieron con sus hijos. Y entonces, una vez que nace el bebé, se lo presenten los padres procreacionales. La gestante tiene derecho a elegir porque se trata de su cuerpo, siempre que no exista una indicación médica específica; y puede decidir si los padres están o no en el parto. En general esto se da de manera natural cuando existe un vínculo familiar o de amistad entre ellos. Si el vínculo es más lejano, se va armando durante el embarazo y suele ser maravilloso. Estas pacientes son un amor, se entregan, quieren lo mejor para ella y los bebitos.”

“En estos casos se tiene en cuenta el deseo de la paciente dentro de las posibilidades médicas. Se trata de que los padres procreacionales estén presentes en la sala de partos, pero depende de los deseos de la embarazada y su intimidad. En regla general, además, los sanatorios permiten solo un acompañante por persona. En casos así, tratamos que haya un acompañante en la sala de partos, y otro en recepción de neonatología” afirma Perez Tomasone.

¿Cómo se desarrolla en el marco institucional?

“En los sanatorios el médico se acerca contando cuál es la situación, que la mujer es una gestante, y que la pareja son los padres procreacionales. El trato es tan bueno como en los otros casos. Es muy emotivo ver cómo les dan el lugar que corresponde a esos padres” continúa Florencia Inciarte. “Todas estas modalidades y el vínculo con la institución, o con la mujer que lleva el embarazo, lo fuimos armando, porque esto es tan novedoso que antes no existía. A nosotros nos funciona muy bien así”.

“Tener un parto respetado no implica que sea un parto vaginal, sino que es el mejor parto posible para esa paciente y ese bebito. Implica hablar con la paciente, ver qué espera ella del parto, y ofrecerle todo lo que se pueda hacer para que esté más tranquila” cerró Inciarte.

Por la Dra. Florencia Inciarte, coordinadora del programa de útero subrogado y Dr. Ignacio Perez Tomasone, coordinador de obstetricia de Halitus Instituto Médico

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