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El dolor como aprendizaje

El dolor, ese sentimiento que todos alguna vez sentimos y que muchas veces es difícil de describir y hasta de sobrellevar. En esta nota te contamos como aprender de él.

tvsana agradece a la Lic. Agustina Arnaus -Psicóloga UBA –

El dolor, ese sentimiento que todos alguna vez sentimos y que muchas veces es difícil de describir y hasta de sobrellevar. En esta nota te contamos como aprender de él. 

Intentaremos comenzar, tomando el título de éste artículo, si nos quedamos con la frase en sí misma de este, sinceramente es difícil de comprender. Ahora, si somos capaces de ir más allá, podemos extraer de ella grandes conocimientos, que hagan que podamos vivir mejor a pesar de lo no tan bueno que nos toca vivenciar. De esto se trata, de intentar vivir lo mejor posible, más allá de los acontecimientos, momentos, situaciones, no tan buenos. Vamos a continuar desglosando esta frase para su mejor interpretación, por lo tanto extraerle el provecho que esta merece.

Si solo nos sentimos vivos y alegres cuando nos pasan cosas buenas, estamos dormidos de alguna manera. ¿Por qué?, porque gracias a que existen las polaridades, podemos separar y gracias a que podemos separar, podemos tener más claro que existen diferentes caminos de vivir la vida, por de alguna manera banal decirlo. Vamos a algún ejemplo concreto: “si no existiese el bien, no sabríamos que es el mal, sino experimentamos el bienestar, no conoceremos el malestar. Y lo más importante de todo esto, es que si nos quedamos solo con la parte positiva, no sólo no sabremos para donde ir porque habría solo un camino, más bien no tendríamos posibilidad de elegir. Menos aún podremos apreciar el gran fruto que nos deja las cosas no tan buenas.

Obviamente que esto se puede comprender, podríamos decir en una segunda reflexión, porque en una primera reacción todos tendemos a querer que nuestras vidas estén llenas de cosas lindas. Claro está, y eso es sano, pero no es real, porque ella esta también compuesta por lo no tan bueno. El punto estaría en, poder discernir que realmente podemos extraer de esto último que hablo grandes beneficios tales como: pasar un mal trance mejor, saber aceptarlo, bailar con él, caminar de la misma vereda, metafóricamente hablando. De ahí como último paso, poder observar qué de esto nos sirve, nos es útil, para ver la vida desde otro lugar.

Hay cuestiones del orden de la adversidad que como la palabra lo dice, tiene que ver con algo que no esperamos, que irrumpe en nuestras vidas, y que como primera reacción si es algo positivo disfrutamos, de lo contrario rechazamos. Esto es normal, es esperable que suceda ¿Quién quiere vivir algo del orden del malestar? Nadie. Ahora, si tomamos esta como lo que es y es que no la podemos tener bajo control, justamente porque no pide permiso, simple y consecuentemente viene y ahí es donde nosotros tendremos que saber que camino tomar, para vivir mejor. Por supuesto es muy difícil en la primera etapa, donde nos queremos deshacer de lo que nos hace mal, pero lamentablemente ocurrió, no lo podemos borrar, si lo podemos hacer desde nuestra mente. Pero, ¿saben qué ocurre aquí?, no hacemos más que lograr un bienestar momentáneo, continuando adelante como si nada pasara. Y así logramos que este no nos perturbe. Pero como bien dije, apareció, lo que significa que ya existe.

Un camino sano, con un gran esfuerzo y luego de una gran introspección, seria el de tomar la experiencia tal cual es. Lo que significa enfrentarnos a ella, aceptarla, que no es resignarse, es mirarla desde un lugar diferente. Llorar lo que tengamos que llorar, gritar, quejar, pedir ayuda, todo esto es aceptar lo que realmente esta sintiendo nuestra mente, nuestro corazón y nuestra alma. De ésta manera, la situación no deja de ser lo que es, algo que nos desestabilizó, que daríamos cualquier cosa porque no hubiese pasado, etc. Pero, ocurrió, y tomando el camino que les cuento nos solo causaría no negar, sino que de ella extraemos un aprendizaje que sólo lo obtenemos amigándonos con lo que ocurrió. Lo que sí depende de nosotros es darle otro color, otro olor, metafóricamente hablando. Esto nos brindaría la gran y enriquecedora posibilidad de: comenzar a darle importancia a lo que realmente importa, angustiarnos por lo que verdaderamente vale la pena, nos volvemos más emocionales, más espirituales, dejamos muchas veces de vivir en piloto automático y aprendemos que “ LA VIDA ES OTRA COSA”.

Con esta frase me refiero, a que gracias a todo esto no tan bueno, podremos tener otra mirada: lo que significa “vivir focalizando en el momento presente que es único e irremplazable, poder ser capaces de entender y sentir que la felicidad son momentos, y fundamentalmente poder comprender que “el dolor de cualquier índole puede llegar a superarse o volverse llevadero atravesando por él”. De esta manera, comenzamos a mirar para otro lado, por ejemplo no dejamos de disfrutar las alegrías a pesar de estar atravesando un mal momento, esto es algo importantísimo a tener en cuenta ya que acostumbramos a encerrarnos en ese momento de angustia, a la espera que este se vaya para poder por ejemplo: “comenzar a disfrutar como alguna vez lo hemos experimentado”. ¿Pero qué ocurre si este momento se vuelve prolongado? ¿Vamos a esperar hasta cuándo, para disfrutar lo que sí tenemos para hacerlo? ¿Por qué no elegir mientras tanto lo que sí podemos elegir, por qué no disfrutar de lo que sí podemos ir haciéndolo?, “mientras que nos encontramos atravesando un estado de angustia…”

Cuando hablo de volvernos más emocionales, me refiero a disfrutar las cosas pero con pasión, alimentarnos de las pequeñeces, no esperando la grandeza, disfrutar el día a día. Para lograr algo de todo esto, considero tenemos que poseer una sensibilidad especial, sino difícil esto se vuelva permeable, pueda llegarnos, podamos disfrutarlo. Es fundamental aclararles lo que es para mí la sensibilidad, porque en general esta característica se la toma como debilidad. Algo tan erróneo, sensibilidad sería en mi humilde opinión, sería la forma que tenemos de percibir los acontecimientos, momentos, situaciones, a modo de ejemplo: en el caso de tener una experiencia alegre, gracias a la sensibilidad, podemos disfrutarla hasta su punto máximo. En el caso de lo angustiante, es probable que como primera reacción como todo ser humano va a ser de evitación del mismo. Pero si tomamos el camino, de una segunda reflexión, como comenté anteriormente, podremos conectarnos, pensar, reflexionar, y tomar un camino sano, de aprendizaje y de alegría, “a pesar de la angustia”. Por supuesto, este proceso conlleva tiempo, paciencia y por sobre todo motivación de querer que nuestra vida sea más llevadera.

Vale aclarar lo que significa la angustia para mí, mejor dicho para este artículo: Es aquella sensación percibida de manera no agradable, sobre algo que conocemos o no conocemos, pero que viene a representarnos eso no tan bueno. En un segundo momento, y aquí es donde hago hincapié yo, podemos también tomarla como señal para avisarnos de algo, para anticiparnos, y eso es una herramienta que casi nadie puede visualizar.

Este segundo momento seremos capaces de apreciarlo, siempre y cuando estemos conectados, no en piloto automático, a él lo dejamos para otras ocasiones. Dejarlo de lado aquí, tiene que ver con ser capaces de escucharnos, conectarnos con nosotros mismos, siendo fiel con uno mismo. El objetivo aquí, tiene que ver con liberarnos de un pensamiento, sentimiento, a modo de ejemplo, que lo expresamos de manera tal que nos permite estar bien con el mundo en general. De lo contrario, traería como consecuencia una atadura del ser humano, una presión, una respiración agitada, porque no podemos mostrarnos tal cual somos, o sea tal cual lo que tenemos dentro, y que la mayoría de las veces, lo dejamos a un costado.

En definitiva eso trae un desequilibro en la persona, como toda inestabilidad, por eso, habría que pincelarla hacia un eje, nada más ni nada menos, porque los extremos no son buenos, más allá de que en muchos casos es difícil no arribar en las polaridades. Y generalmente nos manejamos así, por muchos motivos. Esto causaría, entre otras cosas, que una gran parte de la persona este dormida.

Retomando el tema en relación a no poder expresar tal cual lo que sentimos y a la adversidad, lo que nos pasa, mencionaré una de las defensas más comunes utilizadas en la sociedad y que es muy importante hablar de ella y poder entenderla. Uno de los mecanismos de defensa más comunes en el ser humano es la represión. Intentando definir esta para mayor comprensión, como consecuencia para poder interpretarla. Ésta es un proceso inconsciente que vendría a activarse cuando una persona se encuentra frente a una situación, vivencia intolerable. Donde momentáneamente, la persona consigue cierta tranquilidad, ya que respondiendo así la experiencia haría un pasaje de lo consciente a lo inconsciente, como si esta nunca hubiese existido. Aquí parecería que el individuo logró cierto bienestar, y es así, pero como dije anteriormente, éste es momentáneo. Por lo tanto es un mecanismo de defensa donde la paz vendría a quedarse a mitad de camino ¿Por qué?, porque la experiencia existió, quedo en nuestro ser, lo único que logramos con esta defensa es estar un tiempo en armonía, porque la misma vuelve a tocar la puerta.

Lo que refiere que este estado no permanente, porque como existió en algún momento retorna. ¿Por qué? porque en realidad lo que se reprime es la vivencia en si misma, pero el afecto, el sentimiento que viene aparejado con ella, queda. Se encontraría por ahí titubeando, donde si no la trabajamos, no la ponemos en palabras tal cual lo que ésta nos causa, viene por otro lado. Con esto me refiero, a que retorna y lamentablemente no lo hace a través de un medio positivo. Se expresa a través de una síntoma, que puede ir desde lo más ínfimo hasta lo más delicado.

Un síntoma que viene en lugar de otra cosa, ya que él es sí mismo vendría a ser un disfraz a interpretar que hay debajo de él. Es un aviso de algo, que la solución podría hallarse en esto que menciono, ir más allá de él. Por supuesto que hay que atenderlo, pero hasta que no vayamos a la raíz del mismo, lo que significa el origen de él, difícil, se apacigüe, menos aún podremos combatirlo.

Considero, que para poder lograr esto, deberíamos ser capaces de entender que el ser humano es un todo: mente-cuerpo-alma. ¿Qué quiero decir con esto? Que un síntoma puede expresarse mediante el cuerpo, mediante la mente pero el origen estaría más bien del lado del alma. Claro que es muy difícil llegar a ella, no es algo tangible, pero mediante una profunda introspección, que puede ser a través, de una meditación, de un tratamiento psicológico, a modo de ejemplo, podría acercarnos a ella. El alma, a mi consideración, es un lugar e importantísimo que tenemos dentro nuestro, que casi siempre dejamos de lado, o bien no tenemos conocimiento de ella. Muchos ni siquiera, creen en ella.

Es difícil creer en algo que no se puede ver, mostrar, tocar. Pero si contamos con herramientas para poder conectarnos con ella, creo podremos tener un acercamiento a algo de la misma. Recién ahí sabremos de que estamos hablando. Es algo que esta en todo ser humando, donde irían a arribar muchas emociones, pensamientos, que son totalmente íntimos, individuales. Es tan valiosa, porque gracias a que ella existe, podemos indagar en muchas ocasiones allí, para resolver cuestiones sentimentales, que quedándonos con lo consciente, lo que significa con lo que sí conocemos, con lo que sí podemos poner en palabras, no seriamos más que un ser humano que estaría viviendo solo conociendo una parte de nosotros. Aquí nos estaríamos perdiendo de algo tan valioso que nos compone a todos, nuestro ser, nuestra alma.

Muchas personas intentan acercarse a ella, conocerla, cuando se encuentran en una situación de urgencia, emergencia. Esto es normal, ya que no es común vivir el día a día haciendo una gran introspección, de hecho creo que sería imposible, lograr que ella sea algo permanente. Pero si me gustaría hacer hincapié, en intentar escucharla cuando apenas tenemos una llamada de atención, por más pequeña que sea y no, esperar a que algo perturbe nuestra mente y/o nuestro cuerpo. Con esto quiero transmitirles que no nos quedemos a la espera de que algo se nos vuelva insoportable, para indagar que nos pasa y que podemos hacer con eso. Vayámos más profundo de lo tangible, lo conocido, lo típico. De ésta manera, no sólo seríamos grandes sabios por saber escuchar a tiempo un síntoma, donde podremos trabajarlo en ese momento y en ese contexto, por ende lograr que este no se acreciente. Sino que también nos puede ser útil para prevenciones futuras.

Retomando el tema de los sentimientos, las emociones me gustaría que nos concentremos pura y exclusivamente a ellos, pero desde un lugar profundo, no quedarnos con las palabras en sí mismas. ¿Por qué? creo que sabemos más o menos lo que ellas significan, pero poco el gran peso que ellas tienen. Aquí quiero referirme, a que las mismas son fundamentales para el vivir del ser humano. Si no sentimos, poco podremos comprender al ser humando en su totalidad. Sea el sentir que sea, es una expresión fundamental para poder conocernos, elegir a una persona como amigo, pareja, a modo de ejemplo. Podríamos quedarnos años hablando de ellas, y por ahí las desarrollaré más adelante. Pero ahora quiero focalizar a ellas en relación al ser, al alma. Creo que allí arriban los vestigios más sabios de lo que sentimos. Porque es lo que no vemos, lo que difícilmente podamos poner en palabras, lo que sí debemos trabajar duramente para conocerla y encontrar el brillo de ésta. Considero que allí es donde la parte de inconsciente de las mismas descansa. ¿Por qué descansa?, porque creo que están, pero dormidas, y las podemos despertar, lo que significa abrocharles un real y profundo sentido si queremos conocer hasta lo más profundo de nuestro espíritu ¿Por qué querer conocerlo, se preguntarán?

PORQUE CONSIDERO: “INDAGANDO ALLÍ SEGURAMENTE ENCONTREMOS MUCHAS POSIBLES RESPUESTAS A NUESTRAS TRISTEZAS, MALESTARES, DOLORES Y DE ÉSTA MANERA PODER TRABAJARLAS, APRENDER DE ELLAS Y FINALMENTE “VIVIR LO MEJOR POSIBLE”… PORQUE LA FELICIDAD TE LLENA EL ALMA, PERO ESTE ESTADO SON MOMENTOS…

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