Es la conclusión de un estudio que reveló el impacto en la mortalidad de llevar un estilo de vida estresante y los recesos anuales cortos.

Pisando septiembre, las vacaciones empiezan a aparecer en el horizonte. Las respuestas a cuándo y dónde se moldean a la medida de cada bolsillo, especialmente en momentos de crisis como el actual. Sobre el cuánto, quienes dispongan de días acumulados deberían optar por tomárselos: un estudio acaba de revelar que tomar vacaciones largas podría prolongar la vida.

«No piense que tener un estilo de vida saludable compensará el trabajo demasiado duro y la falta de vacaciones», afirmó el profesor Timo Strandberg, de la Universidad de Helsinki, Finlandia. «Las vacaciones pueden ser una buena forma de aliviar el estrés», dijo durante la presentación del trabajo en el congreso de la Sociedad Europea de Cardiología, que se llevó a cabo en Munich, Alemania.

La investigación -que fue aceptada para su publicación por Journal of Nutrition, Health & Aging- incluyó 1.222 ejecutivos varones de mediana edad nacidos de 1919 a 1934 y reclutados en el Helsinki Businessmen Study (Estudio de Empresarios de Helsinki) entre 1974 y 1975. Los participantes tenían al menos un factor de riesgo de enfermedad cardiovascular (tabaquismo, presión arterial alta, colesterol alto, triglicéridos elevados, intolerancia a la glucosa, sobrepeso).

Los participantes fueron divididos aleatoriamente en un grupo de control y en uno de intervención durante cinco años. El grupo de intervención recibió asesoramiento oral y por escrito cada cuatro meses para realizar actividad física aeróbica, llevar una dieta saludable, lograr un peso saludable y dejar de fumar. Cuando los consejos de salud solos no fueron efectivos, recibieron también los medicamentos recomendados en ese momento para disminuir la presión sanguínea (betabloqueantes y diuréticos) y los lípidos (clofibrato y probucol). Mientras que los integrantes del grupo de control sólo recibieron su atención médica habitual y los investigadores no los vieron.

¿Resultados?

El riesgo de enfermedad cardiovascular se redujo en un 46% en el grupo de intervención en comparación con el grupo control al final del ensayo. Sin embargo, en el seguimiento a 15 años, en 1989, hubo más muertes en el grupo de intervención que en el grupo de control.

El análisis presentado en el congreso europeo extendió el seguimiento de la mortalidad a 40 años (2014) utilizando registros nacionales de defunciones y examinó datos de referencia previamente no informados sobre las cantidades de trabajo, el sueño y las vacaciones. Los investigadores encontraron que la tasa de mortalidad fue consistentemente más alta en el grupo de intervención en comparación con el grupo de control hasta 2004. Las tasas de mortalidad fueron las mismas en ambos grupos entre 2004 y 2014. Las vacaciones más cortas se asociaron con un exceso de muertes en el grupo de intervención: los hombres que tomaron tres semanas o menos de vacaciones anuales tuvieron un 37% más de probabilidades de morir desde 1974 a 2004 que aquellos que tomaron más de tres semanas. En el grupo de control el tiempo de vacaciones no tuvo impacto en el riesgo de muerte.

Atender el estrés

«El daño causado por el régimen de estilo de vida intensivo se concentró en un subgrupo de hombres con vacaciones anuales más cortas. En nuestro estudio, los hombres con vacaciones más cortas trabajaron más y durmieron menos que aquellos que tomaron recesos más largos. Este estilo de vida estresante puede haber anulado cualquier beneficio de la intervención”, afirmó Strandberg. Y agregó: “Creemos que la intervención misma también puede haber tenido un efecto psicológico adverso sobre estos hombres al agregar estrés a sus vidas».

El investigador señaló que el manejo del estrés no formaba parte de la medicina preventiva en la década de 1970, pero ahora se recomienda para personas con, o en riesgo de, sufrir enfermedades cardiovasculares. Además, ahora hay más medicamentos disponibles para reducir los lípidos (estatinas) y la presión arterial (inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina, bloqueadores de los receptores de angiotensina, bloqueadores de los canales de calcio).

«Nuestros resultados no indican que la educación en salud sea dañina. Por el contrario, sugieren que la reducción del estrés es una parte esencial de los programas destinados a reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular. El consejo sobre el estilo de vida debería combinarse sabiamente con el tratamiento farmacológico moderno para prevenir los eventos cardiovasculares en individuos de alto riesgo”, concluyó.

fuente: clarín

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