Las hemorroides son una de las patologías más frecuentes en nuestro medio. Se estima que entre el 50 y el 75% de la población las padece en algún momento de su vida.

¿Qué son las hemorroides?

Las hemorroides son el resultado de un crecimiento anormal de los plexos hemorroidales interno y externo. O lo que es lo mismo, son varices de localización anorrectal.

La dilatación se debe a un aumento de presión, normalmente debido a un esfuerzo excesivo al evacuar. Sin embargo, situaciones como el embarazo o el envejecimiento también pueden provocar su aparición.

En función del plexo a partir del cual se originan, se clasifican en hemorroides:

  • Internas
  • Externas
  • Mixtas o interoexternas

La separación entre ambas la establece la línea dentada. Por encima de ella se localizan las hemorroides internas, localizadas en la capa submucosa y recubiertas de mucosa. Por debajo de ella, las externas, recubiertas de la piel perineal.
La aparición de hemorroides a expensas de los dos plexos vasculares es posible gracias a las anastomosis que los comunican.

Las hemorroides representan una de las patologías más frecuentes en nuestro medio. Se estima que más de la mitad de la población las padece en algún momento de su vida.

Clasificación de las hemorroides internas

  • Primer grado: se localiza en la capa submucosa, introduciéndose ligeramente en el canal (como un bultito).
  • Segundo grado: sobresalen con la defecación, pero se reducen de manera espontánea al cesar el esfuerzo.
  • Tercer grado: también se produce el prolapso con los esfuerzos, si bien en este caso no se reducen de manera espontánea. Es necesaria la reducción manual.
  • Cuarto grado: en este caso las hemorroides no pueden reducirse.

¿Cómo se producen las hemorroides?

El crecimiento y prolapso de las hemorroides es consecuencia de una serie de factores que debilitan su anclaje y aumentan la presión en el interior de los plexos.

  • Estos factores son:
    El envejecimiento, que debilita de manera natural el tejido conjuntivo de soporte.
  • El estreñimiento, que hace necesario un mayor esfuerzo al defecar. El estreñimiento puede deberse a múltiples causas, entre ellas, una dieta pobre en fibra.
  • La diarrea, ya que puede acabar produciendo irritación.
  • El abuso de laxantes.
  • Profesiones que requieran que la persona permanezca en pie durante periodos muy largos de tiempo.
  • El embarazo, aunque en este caso no sólo se debe al aumento de presión si no que también intervienen hormonas.
  • El parto.
  • La obesidad
  • Cuadro clínico

Hemorroides internas

Las manifestaciones clínicas más frecuentes de las hemorroides internas son el dolor y la sensación de quemazón al defecar. Es habitual que, además, se produzca sangrado (rectorragia) y sensación de salida de pequeñas protuberancias.

El sangrado puede aparecer en cualquiera de los grados hemorroidales, y es de intensidad variable. En caso de cronificarse, puede provocar la aparición de una anemia ferropénica. La sangre es roja y rutilante al proceder del propio plexo hemorroidal.
Las hemorroides prolapsadas de gran tamaño pueden estrangularse, apareciendo trombosis, inflamación y hasta ulceración e infecciones. En este caso, el dolor es especialmente intenso.

En los casos más graves puede producirse mal olor, incontinencia gaseosa y hasta incontinencia total, aunque es poco frecuente.

Hemorroides externas

Su principal presentación clínica es la trombosis. Se caracteriza por la aparición de dolor intenso y constante, que empeora con la defecación. Desaparece por completo al cabo de una semana.

A la inspección tienen aspecto de nódulos azulados e inflamados, en muchos casos incluso ulcerados.

Diagnóstico

Para el diagnóstico suele ser suficiente con la historia clínica y la exploración física.

Se recomienda realizar una colonoscopia para determinar el origen del sangrado, y distinguir las tumoraciones benignas de las malignas.

Tratamiento

Medidas no quirúrgicas:

  • Evitar las comidas picantes, las muy especiadas y las ricas en grasas.
  • Limitar el consumo de bebidas estimulantes, como el té y el café, así como el consumo de alcohol.
  • Seguir una dieta con un alto componente en fibra para estimular el tránsito intestinal y combatir el estreñimiento. La harina integral, y abundante fruta (con piel) y verdura son especialmente recomendables.
  • Realizar lavados de la zona con agua tibia durante unos 15 minutos, después de defecar. Está desaconsejado el empleo de jabones o champús que puedan contener aromatizantes, ya que son irritantes.

Tratamiento quirúrgico

El tratamiento quirúrgico se destina a los casos en los cuales las medidas higiénico – dietéticas no mejoren el cuadro. Igualmente, se reserva a casos graves (grados 3 y 4) y a casos en los que aparecen complicaciones.

La hemorroidectomía es la técnica quirúrgica empleada. Actualmente, esta técnica se realiza con láser, que permite emplear anestesia local y una recuperación más rápida.

Existen técnicas mínimamente invasivas, destinadas a los pacientes con grados 1 y 2. Estos pacientes se manejan de manera ambulatoria. Algunas de las técnicas empleadas son:

  • La ligadura con bandas
  • La fotocoagulación, bien con láser, bien con infrarrojos.
  • La crioterapia

fuente: mejorconsalud

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