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El asma y las alergias

De la redacción de TV Sana 

 Similitudes y diferencias entre estas dos condiciones que afectan la salud.

 El asma es una condición crónica que se produce por la inflamación de la vía aérea, su estrechamiento y consecuente dificultad para la respiración normal. Y por su parte, la alergia, es una condición en la que el sistema inmune reacciona frente a una sustancia posiblemente dañina para su correcto funcionamiento, como por ejemplo, el polen.

Una persona puede tener asma, puede padecer alguna alergia, o también, puede darse el caso de sufrir ambas condiciones. Casi la totalidad de los niños asmáticos, y la mitad de los adultos con asma, son además alérgicos. El mecanismo de las reacciones alérgicas y del asma son similares: el sistema inmune reconoce equivocadamente determinadas sustancias como peligrosas, por lo que libera elementos inflamatorios como la histamina, citoquinas y leucotrienos, los cuales están en condiciones de generar síntomas como sibilancias o estornudos. La diferencia es que la alergia abarca a un amplio rango de condiciones, como la rinitis alérgica o la fiebre del heno, la conjuntivitis alérgica y la dermatitis; mientras que el asma se refiere solamente a una condición de los bronquios. Si bien los alérgenos son los desencadenantes más frecuentes del asma; hay ciertos factores desencadenantes no alérgicos que pueden provocar los síntomas asmáticos, algunos de ellos son: el ejercicio físico, las infecciones virales, la exposición a algunos irritantes o el reflujo gastroesofágico.

En los niños, el primer signo de alergia suele ser eczema o dermatitis, que viene a ser una erupción en la piel que afecta el abdomen, el pecho y la cara. Entre el primer y segundo año de vida pueden aparecer síntomas de rinitis alérgica como estornudos y congestión nasal; entre los 5 ó 6 años de edad, muchos de esos niños pueden desarrollar asma.

Rinitis alérgica – Una misma vía aérea

            Se estima que el 80 % de los adultos asmáticos padecen además rinitis alérgica asociada. Una enfermedad, la rinitis alérgica, que consiste en una inflamación crónica de la mucosa de las fosas nasales y de los senos paranasales y que se manifiesta mediante estornudos, secreción nasal acuosa, comezón y congestión nasal. También se asocia con síntomas oculares, como lagrimeo y enrojecimiento de los ojos. La rinitis puede ser perenne (todo el año) o estacional (cuando se la relaciona con determinadas épocas del año).

La rinitis alérgica y el asma son desencadenadas por alérgenos ambientales que producen un mecanismo inflamatorio semejante en la mucosa de toda la vía aérea. Es por esto, que la rinitis alérgica es un hallazgo muy frecuente en pacientes con asma, que impacta negativamente sobre la enfermedad y afecta la calidad de vida de quien la padece ya que altera el sueño, las actividades laborales y el aprendizaje. El asma y la rinitis alérgica tienen mediadores inflamatorios en común, incluyendo a los cisteinil leucotrienos. Por lo tanto, presentan mecanismos similares, de manera que un mismo medicamento puede ser efectivo para el tratamiento de ambas condiciones.

 

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