La denominación de dedo en martillo o en garra de esta deformidad se debe a la apariencia que adquiere el extremo del dedo del pie que presenta dicho problema, que suele ser el segundo, aunque también se pueden deformar cualquiera de los demás. Esta afección se caracteriza por la flexión hacia debajo de la articulación interfalángica proximal, es decir de la mitad del dedo del pie, que tiende a la hiperflexión .

Además de originar una mala apariencia estética al pie, tener un dedo en martillo o varios origina dolor y otros problemas traumatológicos.

Causas por la que surge el dedo en martillo

La causa más frecuente por la que aparece la deformación llamada dedo en martillo en el pie es el uso de calzado demasiado estrecho y corto, ya que obliga al dedo a que esté flexionado hacia abajo. Si se mantiene esta posición, los músculos y tendones del dedo tienden a acortarse y a deformarse, adquiriendo esta curvatura de forma permanente.

dedo martilllo

De la misma forma, el uso de calzado con tacón alto que conlleva que los dedos de los pies soporten más peso en posición flexionada, también suele originar la deformación conocida como dedo en garra.

Otro motivo común de su aparición está ligada con la presencia de un juanete o hallux valgus en el pie afectado, el cual ejerce presión en la zona y provoca la flexión de los dedos.

Por otro lado, se puede nacer con dedo en martillo o surgir con el paso del tiempo por cuestiones genéticas; o como consecuencia de otras enfermedades, entre las que se encuentra la artritis reumatoide. Patologías nerviosas o de la médula espinal también pueden originar la deformación, en estos casos aparece en todos los dedos de los pies, pero no es lo común.

A quién afecta el dedo en martillo: factores de riesgo

Cualquier persona que utilice un calzado inadecuado, es decir, que sea de una talla pequeña, que no se ajuste correctamente o que provoque que los dedos estén apiñados y flexionados, presenta muchas posibilidades de padecer dedo en martillo. En concreto, los principales afectados o pacientes de estas deformidades suelen ser:

  • Mujeres que usan a diario zapatos de tacón alto.
  • Personas que trabajan de pie o caminando continuamente con un calzado incómodo.
  • Niños y jóvenes que siguen utilizando calzado que ya no es de su talla. En estos casos es importante que un adulto esté pendiente de comprobar que el zapato no le queda pequeño al pequeño, especialmente en las etapas de crecimiento rápido.
  • Personas que padecen obesidad, ya que el exceso de peso y la falta de agilidad le puede comprometer la pisada.
  • Personas mayores que suelen optar por un calzado demasiado blando y sin sujeción. Los ancianos también suelen descuidar su vestimenta y, por tanto, no usar un zapato adecuado o de su talla.
  • Pacientes que por alguna enfermedad, como puede ser la diabetes, pierden sensibilidad en los dedos de los pies.

Síntomas del dedo en martillo y prevención

Resulta sencillo detectar la deformación de dedo en martillo porque a simple vista se aprecia la hiperflexión de la mitad del dedo hacia abajo. En las primeras fases de la patología, el afectado mantendrá la capacidad de estirar el dedo cuando está descalzado o al usar un zapato adecuado, es lo que se conoce como dedo en martillo flexible.

Sin embargo, si no se toman las medidas adecuadas, el dedo comenzará a doler tanto en movimiento como al estar parado, se formarán callosidades dolorosas en la parte superior del dedo debido al roce con el calzado y en la punta al mantener el contacto con la suela, mientras que la articulación se mantendrá flexionada y con falta de movilidad, originando el dedo en martillo rígido.

Las personas que sean conscientes de que tienen antecedentes familiares de dedo en martillo, su trabajo les obliga a estar muchas horas de pie, su calzado habitual es alto o incómodo, o ya padecen un juanete, debe saber que tienen más posibilidades de sufrir esta deformidad. Para evitar que aparezca o que vaya a más, se debe acudir a un traumatólogo que será quién indique la mejor medida de prevención y tratamiento.

En este caso, si se sospecha que puede aparecer un dedo en garra, es muy probable que el especialista dé alguna de estas recomendaciones:

  • Evitar el uso de calzado muy estrecho o muy altos, dejando estos últimos para momentos especiales.
  • Usar plantillas suaves para aliviar la presión sobre el dedo del pie afectado.
  • Utilizar cojines para callos o cojines de fieltro para proteger la articulación que sobresale, y evitar el roce.
  • Emplear un elemento ortopédico conocido como ratoncillo que favorece que el dedo se mantenga estirado.

Tratamiento ortopédico del dedo en martillo

El tratamiento ortopédico y de rehabilitación se aplica a los pacientes que presentan el dedo en martillo flexible, es decir, la articulación mantiene la movilidad y la deformidad no se ha cronificado. En estos casos la solución parte de evitar la evolución y restablecer la posición normal del dedo afectado.

En estos pacientes, el uso de una plantilla indicada por un traumatólogo y confeccionado por un ortopedista puede ser la solución para aliviar el dolor y detener el proceso. El especialista también puede elaborar otros dispositivos ortopédicos, conocidos como enderezadores o reguladores del dedo, para corregir la deformación.

En ambos casos, el tratamiento se debe completar con el uso de un calzado de la talla adecuada, amplio, cómodo, pero que mantenga el pie sujeto. Se debe tener en cuenta que al colocar la plantilla o algún otro dispositivo, el calzado habitual quedará más estrecho, por lo que habrá que adquirir uno nuevo que se haya probado en la tienda previamente con el dispositivo ortopédico puesto.

El traumatólogo también puede indicar al paciente una tabla de ejercicios para los dedos que favorezcan el estiramiento de las articulaciones y los músculos del pie con el fin de que no se mantengan en una posición fija. Uno de estos ejercicios suele ser el intentar recoger una toalla con los dedos de los pies.

Cuando el afectado por el dedo en garra es un niño, y por tanto el problema es leve porque no ha evolucionado en gran medida, se suele tratar por medio de la manipulación del pie y con el uso de una férula temporal en el dedo afectado.

Tratamiento quirúrgico del dedo en martillo

Cuando la deformación del dedo en martillo ha evolucionado a un estado rígido, se recomienda el tratamiento quirúrgico, aunque también se puede realizar en pacientes con dedo en martillo flexible que por algún motivo no muestran mejoría con las soluciones ortopédicas y de rehabilitación.

El objetivo de la intervención es devolver al dedo su estado de extensión. Para ello el cirujano procede a cortar y manipular los tendones y ligamentos, mientras que en los casos de rigidez puede ser necesario cortar a nivel de hueso y fusionarlo a los lados de la articulación para corregir y evitar la flexión.

Otra solución quirúrgica para los dedos en garra es optar por la colocación de clavos o un alambre conocido como aguja de Kirschner, que se retirará una vez que el problema se ha solucionado.

Se trata de una intervención mínimamente invasiva tras la cual, normalmente, el paciente puede irse a casa para mantener un periodo breve de reposo, de menos de un mes, siempre que no surja ninguna complicación.

Hay que tener en cuenta que algunos pacientes pueden presentar un pequeño riesgo en la intervención, en concreto quienes sufren insuficiencia vascular periférica o diabetes.

fuente: webconsultas

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